Patagonia, el nuevo territorio que buscan los grandes data centers
La Patagonia argentina empieza a despertar el interés de empresas tecnológicas e inversores que buscan instalar grandes centros de datos, en una combinación poco habitual de energía disponible, clima frío y grandes extensiones de territorio.
Un informe de Reuters señala a Neuquén como uno de los principales focos de atención. Allí, Pampa Energía, la compañía fundada y presidida por Marcelo Mindlin, proyecta un data center de hasta 500 MW próximo a su central de Loma de la Lata, aprovechando la disponibilidad de energía y la cercanía de Vaca Muerta. La compañía forma parte del grupo empresario de Mindlin, vinculado a Grupo EMES, y entre sus accionistas institucionales figuran inversores internacionales como el gigante estadounidense BlackRock. El costo del proyecto rondaría los US$900 millones y, según la agencia, Pampa estaría cotizando precios de energía a potenciales interesados, con el objetivo de alcanzar acuerdos iniciales hacia fines de 2026.
El principal atractivo de la región patagónica, impulsado inicialmente por el nuevo escenario político y económico generado por el gobierno de Javier Milei, es el clima frío, dado que reduce el costo de refrigeración de los servidores. A esto se suma la disponibilidad de tierras y de recursos energéticos como el gas y las energías renovables, tanto eólica como solar.
Este atractivo no se limita a Neuquén. También existen iniciativas y expresiones de interés en Chubut y otras provincias, con proyectos que van desde decenas de megavatios hasta desarrollos de varios gigavatios. La expansión de la fibra óptica aparece como otro factor clave para convertir a la región en un polo de infraestructura digital.
La oportunidad está directamente vinculada al crecimiento de la inteligencia artificial, que demanda cada vez más capacidad de procesamiento y enormes cantidades de energía.
Sin embargo, la mayoría de los proyectos todavía se encuentra en etapas iniciales y enfrentan desafíos de financiamiento, infraestructura y conectividad.
Uno de los anuncios más importantes fue realizado por OpenAI y Sur Energy en octubre de 2025, junta a otras megaempresas plantean instalar centros de datos en la Patagonia.Ambas compañías firmaron una carta de intención para desarrollar Stargate Argentina, un proyecto de infraestructura de inteligencia artificial que podría alcanzar los 500 MW de capacidad y una inversión de hasta US$25.000 millones a plena escala.
Emiliano Kargieman, cofundador de Sur Energy, señaló el pasado mes de agosto, que la compañía trabajaba con la provincia de Neuquén para identificar una ubicación y que quedaba en manos de OpenAI avanzar con el contrato definitivo y poner en marcha el proyecto.
El desafío de la infraestructura
El Gobierno busca acompañar este proceso con incentivos como el RIGI y el proyecto de Súper RIGI, orientados a atraer inversiones de gran escala el primero, mientras el segundo hace un fuerte incapié en desarrollos vinculados con infraestructura tecnológica y centros de datos.
Pero, según un relevamiento de Reuters, los beneficios fiscales no alcanzan por sí solos, la región todavía necesita más infraestructura eléctrica y conectividad de alta capacidad.
En julio, Argentina anunció además planes para una segunda estación de aterrizaje de cables de fibra óptica, un elemento clave para mejorar la conexión internacional de los futuros centros de datos.
Reuters advierte que muchos de los proyectos anunciados todavía se encuentran en etapas iniciales y requieren financiamiento y acuerdos definitivos. Como resumió Gustavo Castagnino, director de Asuntos Corporativos de Genneia, una de las principales empresas de generación de energías renovables del país, hay interés y actores involucrados, pero el verdadero desafío es poner los proyectos en marcha.
Si las inversiones avanzan, la Patagonia podría sumar a su perfil energético un nuevo activo estratégico: convertirse en uno de los grandes territorios argentinos para la infraestructura digital de la próxima década. Pero...
El dinero y la soberanía
La carrera por la infraestructura energética y digital también expone la creciente presencia del capital internacional en sectores estratégicos. Al observar las carteras de accionistas de empresas como Pampa Energía o Genneia, aparecen grandes grupos inversores internacionales con presencia en la energía argentina.
Uno de ellos es BlackRock, uno de los mayores administradores de activos del mundo, que figura entre los inversores institucionales de Pampa Energía y también mantiene una participación del 0,53% en Rockhopper Exploration, uno de los socios del proyecto petrolero Sea Lion, en Malvinas.
La coincidencia no implica que BlackRock participe en la operación del proyecto ni que haya sido alcanzada por los procedimientos sancionatorios iniciados por el Gobierno argentino, pero revela hasta qué punto el capital internacional puede estar presente, simultáneamente, en negocios energéticos de la Argentina y en activos vinculados con recursos estratégicos cuya soberanía continúa en disputa.
Al final, habrá que ver de qué lado eligen estar.
Fuente: www.NetNews.com.ar
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