El Futuro de las Energías Renovables en Argentina: entre la era del libre mercado y los desafíos globales
Por Lic. Martín DapeloConsultor en Eficiencia Energética y Energías Renovables, socio fundador de ON-Networking info@on-networking.com
Argentina, históricamente vinculada a la explotación de hidrocarburos, atraviesa una transición energética que combina avances normativos, tensiones políticas y oportunidades inéditas. En las últimas dos décadas, el país ha dado pasos firmes hacia la diversificación de su matriz, con un crecimiento sostenido de las energías renovables. Sin embargo, el nuevo escenario de desregulación interna y los compromisos internacionales surgidos de la COP30 en Belém plantean interrogantes sobre el rumbo futuro.
La COP30 de Belém: avances y limitaciones
La COP30, celebrada en noviembre de 2025 en la Amazonía brasileña, fue histórica por su contexto y resultados. Se aprobaron 59 indicadores de adaptación, se acordó triplicar los fondos hacia 2035 y se reforzó el concepto de transición justa. Sin embargo, no hubo consenso sobre la eliminación de los combustibles fósiles, lo que refleja las tensiones geopolíticas actuales.
La delegación argentina llegó con recortes presupuestarios y sin estrategia clara. Esto debilitó su capacidad de negociación y la percepción internacional sobre su compromiso climático.
La paradoja es evidente: mientras el país cuenta con un potencial renovable extraordinario, su presencia en los foros globales se ve opacada por la falta de planificación y continuidad política.
Un aspecto crítico de la participación argentina en la COP30 fue la no presentación de una nueva Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC), el instrumento central del Acuerdo de París para fijar metas de reducción de emisiones. Esta ausencia debilitó la posición del país en las negociaciones y generó dudas sobre su compromiso con la acción climática. Las consecuencias pueden ser significativas: menor acceso a financiamiento internacional destinado a proyectos de mitigación y adaptación, pérdida de credibilidad frente a socios regionales y globales, y un retroceso en la capacidad de atraer inversiones en energías renovables. En un contexto donde la COP30 acordó triplicar los fondos de adaptación hacia 2035, la falta de una NDC clara coloca a Argentina en desventaja para canalizar recursos hacia su transición energética y limita su protagonismo en la región.
Oportunidades estratégicas: minería y hubs de IA
Más allá de las limitaciones políticas, Argentina enfrenta un horizonte de oportunidades que pueden redefinir su rol en la transición energética:
Minería y energías renovables
El auge de la minería de litio y cobre, esenciales para la transición energética global, exige un suministro eléctrico confiable y sostenible.
Integrar proyectos solares y eólicos en polos mineros del NOA y la Patagonia no solo reduce costos, sino que mejora la competitividad internacional al ofrecer minerales con menor huella de carbono.
Esto abre la puerta a certificaciones de “minerales verdes”, cada vez más demandadas por la industria automotriz y tecnológica.
Hubs de almacenamiento para IA
El crecimiento exponencial de la inteligencia artificial requiere centros de datos con gran capacidad de almacenamiento y procesamiento.
Argentina, con su potencial renovable y ubicación estratégica, puede convertirse en un hub regional de energía limpia para alimentar estos centros.
La combinación de energía solar distribuida, almacenamiento en baterías y redes inteligentes permitiría ofrecer servicios energéticos estables y competitivos a empresas globales de tecnología.
El financiamiento como condición de éxito
El acceso al financiamiento es el factor crítico que determinará si estas oportunidades se materializan. La COP30 abrió la posibilidad de triplicar fondos de adaptación, pero Argentina necesita credibilidad y proyectos sólidos para captar esos recursos.
Algunas claves:
Proyectos subnacionales: provincias y municipios pueden liderar iniciativas renovables, incluso si el Estado nacional carece de estrategia clara.
Alianzas público-privadas: la minería y los hubs de IA ofrecen escenarios ideales para integrar inversión privada con financiamiento internacional.
Certificaciones y transparencia: garantizar trazabilidad y estándares ambientales será indispensable para acceder a fondos verdes y atraer capitales.
Innovación tecnológica: almacenamiento, electrificación del transporte y redes inteligentes deben ser parte de los proyectos financiados, más allá de la simple generación renovable.
Transición o transformación
Argentina se encuentra en una encrucijada. La transición energética ya no es solo un debate ambiental, sino una estrategia económica y geopolítica. El país tiene recursos renovables abundantes, una industria minera en expansión y la posibilidad de convertirse en un hub energético para la era digital.
Pero para que este futuro se concrete, necesita superar la falta de planificación nacional, recuperar credibilidad internacional y asegurar acceso al financiamiento. La COP30 mostró que el mundo avanza, aunque con contradicciones. Argentina no puede quedar al margen: debe transformar su potencial en proyectos concretos que integren renovables, minería y tecnología.
El desafío no es elegir entre Vaca Muerta o renovables, sino diseñar un modelo donde ambas convivan en igualdad de condiciones, con reglas claras y visión de largo plazo. Solo así la energía limpia será sinónimo de soberanía, desarrollo y futuro.
Fuente: www.NetNews.com.ar
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