¿Predican libertad y hunden a la marina mercante con impuestos?

Titular Puls Media
La historia no es nueva: desde hace casi tres décadas, la marina mercante nacional sobrevive en una agónica sangría que la llevó de ser una industria pujante a nivel mundial, hasta quedar reducida a apenas una docena de barcos. El jueves 21 de agosto el Senado será verdugo o salvador: reconfirmar que han sido y siguen siendo un fracaso político para generar políticas de Estado estratégicas y productivas, patrocinadas por un pequeño pero poderoso lobby de granos y oleaginosas, o bien rechazar el decreto abriéndole la puerta a una posible solución.
El decreto 340/25 tiene más errores de aciertos pero hay un punto que ningún gobierno quiere encarar que es el tema tributario, curiosamente, el único motivo por el cual Argentina no puede competir frente a la flota paraguaya que opera bajo condiciones de una "cuasi" bandera de conveninecia. ¿Inteligentes los paraguayos o idiotas los argentinos?
Para la tríada Milei, Caputo, Sturzenneger la decisión es simple: todo aquello que desconocen, que no saben como resolver y /o que afecta a alguno de los intereses de sus amigos se desregula, lo que en este caso equivaldría a destruirse. Curiosa postura para un presidente libertario cuyo dogma de fe se reduce al único mandamiento de quitar la presión tributaria a las empresas.
El presidente está perdiendo una oportinidad histórica para demostrarle a la ciudadanía y rivales políticos su prédica con hechos, toda vez que la Marina Mercante argentina no compite contra otras empresas nacionales, sino que lo hace principalmente con Paraguay debido a que en ese país las empresas tributan un 10% de iva, un 10 %de ganancia y un 10% de cargas sociales, frente a las argentinas que tributan un 21% de IVA, 35% de ganancias y cerca de un 50% de cargas sociales, sumando a esto una decena de impuestos municipales, provinciales, tasas y demás.
Como explicó el capitán Jorge Tiravassi del Centro de Capitanes de Ultramar y Oficiales de Marina Mercante la política implementada en los últimos años llevó a que se pase de 160 buques a tan solo 28 en la bandera, y que 40 empresas argentinas se hayan mudado a Paraguay. La propuesta inmediata que podría traerle un alivio al sector sería la creación de un doble registro, algo así como crear nuestra propia bandera de conveniencia con regulaciones especiales. La idea es sensata toda vez que hoy las arcas del estado no reciben ni un peso en tributos y en caso de seguir adelante con el decreto 340, también dejarían de percibir el 35% de ganancias que le descuentan a los trabajadores, sumando los aportes jubilatorios. Para Tiravassi el decreto inconsulto con las autoridades y empresarios del sector, fue el resultado de una reunión en "cuartito a oscuras"
En su intervención ante el Senado, la capitana Mónica Navarro, con más de 20 años de trayectoria en la Marina Mercante y al frente de empresas navieras nacionales, advirtió que la industria marítima y naval argentina atraviesa una situación de emergencia, con barcos amarrados y tripulaciones paralizadas, mientras países como Paraguay, sin salida al mar, lograron consolidar la tercera flota fluvial del mundo. Recordó que la desbanderización iniciada en los 90 con el decreto 1772/91 significó la pérdida de la Marina Mercante, y señaló que a lo largo de los años los abusos vinieron tanto de armadores como de sindicatos, aunque la principal falla fue la ausencia de medidas estatales. En este punto Navarro apoyó el decreto como medida de emergencia haciendo un llamado a los senadores a “corregir, no desmantelar” y a actuar con urgencia: “Si no lo hacemos ahora, la Marina Mercante argentina puede desaparecer, con un golpe directo a la soberanía”.
El presidente de la Liga Naval Argentina, Fernando Morales, advirtió sobre los riesgos de avanzar con el decreto 340 que abre el cabotaje a banderas extranjeras. Señaló que detrás del discurso de “bajar costos” se han instalado falsedades: “los prácticos no son una mafia, los fletes no bajaron 30% porque el decreto aún no se aplicó, y no hay una sola empresa naviera en el país, sino varias”.
Morales pidió diferenciar la “sana ignorancia” de la mentira deliberada, y contextualizó la importancia de la marina mercante en la noción de poder naval, evocando tanto al almirante Storni como a estrategias actuales de potencias como China, Rusia, Estados Unidos, Brasil, Chile y Perú, que fortalecen sus flotas mercantes por razones de seguridad nacional. “No tiene Marina Mercante quien no puede —dijo—; lo que no puede ser es que quienes la tenemos la regalemos gratuitamente”.
Recordó además el rol de la marina mercante argentina en la guerra de Malvinas, con más de 50 buques y un millar de tripulantes movilizados, y cuestionó que hoy se excluya a los marinos mercantes de la Reserva Naval.
Con tono crítico, planteó: “¿Cuál es la necesidad y urgencia de destruir una actividad de alto impacto estratégico, político y económico antes de discutir qué se debe mejorar?”. Advirtió que el camino abierto por la desregulación podría desembocar en buques con bandera y tripulación extranjera, con pérdida de divisas y empleos locales.
Morales cerró con un llamado a la responsabilidad política: “Tal vez sea momento de parar máquinas, fijar un rumbo y que la política de alta escuela resuelva este entuerto. No juguemos con cosas que no tienen repuesto”.
Fuente: www.Netnews.com.ar
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