Diplomacia Verde China en Argentina: ¿Estrategia de Soft Power o Red de Dependencia Geoeconómica?
¿Altruismo ambiental o dependencia geoeconómica? Durante el I Congreso de Relaciones Internacionales del Litoral organizado por la Universidad Católica de Santa Fe, Malena Cejas presentó la ponencia "La agenda verde de la República Popular China como instrumento de Soft Power y la estrategia geopolítica en sus relaciones con Argentina (2017-2025)". La investigación demuestra cómo la transición energética se convirtió en la principal arena de disputa geopolítica y cómo China logró construir un anclaje estratégico y material sobre el país que trasciende los giros ideológicos en Buenos Aires.
El dispositivo híbrido
La conclusión fundamental del estudio es que la diplomacia verde china no responde a un altruismo multilateral puro ni a un extractivismo primario convencional. En cambio, opera como un dispositivo híbrido en el que el soft powerdiscursivo y la geoeconomía material se retroalimentan constantemente. Por un lado, las narrativas de «Civilización Ecológica» (Shengtai Wenming) y «Comunidad de Destino Compartido» construyen la imagen de un socio global responsable, desarmando prevenciones e incrementando la atracción normativa. Por otro lado, la provisión de bienes de capital, el financiamiento de bancos estatales y la inversión en infraestructura generan amarras financieras y tecnológicas de largo plazo.
Un andamiaje teórico multidimensional
Para analizar esta compleja interacción, las autoras despliegan una matriz conceptual estratificada:
- Neorrealismo: Permite interpretar el avance chino como una estrategia de soft balancing ante el vacío de poder dejado por Washington, así como la aceptación pragmática argentina para diversificar financiamiento en un contexto de alta restricción externa.
- Soft Power y Constructivismo: Explican cómo categorías discursivas como las «Responsabilidades Comunes Pero Diferenciadas» (CBDR) y la «Cooperación Sur-Sur» de beneficio mutuo (Win-Win) enmarcan la presencia china como una alianza horizontal, legitimando su penetración.
- Geoeconomía y Economic Statecraft: Brindan las herramientas para examinar cómo el capital, los créditos soberanos y el control de minerales críticos se convierten en vectores directos de influencia y poder internacional.
Cuatro casos estratégicos en territorio argentino
El trabajo evalúa empíricamente esta proyección a través de cuatro iniciativas de alta densidad estratégica:
1. Parque Solar Cauchari (Jujuy): Emplazado a más de 4.000 metros de altura en Susques, es la mayor planta fotovoltaica de Sudamérica. Con una inversión superior a USD 390 millones, financiada en un 85% por el China EximBank y ejecutada por PowerChina y Shanghai Electric con paneles Talesun, funcionó como canal de absorción para la sobrecapacidad industrial china.
2. Complejo Hidroeléctrico Río Santa Cruz: Representa la mayor obra hidroeléctrica de China en el exterior, con un presupuesto superior a USD 4.700 millones para aportar 1.313 MW al SADI. Ejecutado por Gezhouba Group y financiado por un sindicato bancario (CDB, ICBC, Bank of China), su contrato incluyó una estricta cláusula de cross-default que ató el crédito a la continuidad del Ferrocarril Belgrano Cargas, garantizando además un anclaje logístico cercano al Atlántico Sur y la Antártida.
3. Parques Eólicos Miramar y Loma Blanca: Con la adquisición de más de 350 MW por la estatal Goldwind, China pasó de financiador a operador directo en el Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Al implementar su tecnología de imán permanente (Direct Drive), desplazó a competidores europeos como Vestas o Siemens Gamesa.
4. Cadena de valor del litio en el NOA: Mediante firmas como Ganfeng Lithium (con desembolsos de USD 1.000 millones en Cauchari-Olaroz y Mariana) y Zijin Mining (Tres Quebradas), Pekín domina el insumo clave de la electromovilidad global. Con acuerdos marco con Y-TEC, China logra una integración vertical: extrae la salmuera local y reexporta bienes industrializados de alto valor.
Resiliencia política ante los giros gubernamentales
El estudio demuestra cómo la red geoeconómica china demostró resiliencia ante la alternancia ideológica observada entre 2017 y 2025:
- Mauricio Macri (2015–2019): Aunque se intentó revisar los contratos, las cláusulas de cross-default atadas a la infraestructura ferroviaria impidieron la paralización de las represas.
- Alberto Fernández (2019–2023): Punto de máxima convergencia discursiva, sellado con la adhesión formal de Argentina a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) en 2022 y la ampliación del swap de monedas.
- Javier Milei (2023–2025): A pesar de la retórica gubernamental de desacople ideológico, la necesidad de sostener las inversiones mineras en el NOA y refinanciar el swap contuvo una ruptura bilateral, demostrando la efectividad del anclaje material implantado.
Conclusión
En última instancia, la diplomacia verde china no constituye un altruismo puro ni un extractivismo clásico, sino un modelo sofisticado de proyección geopolítica donde la atracción normativa y el endeudamiento material aseguran un anclaje duradero e independiente de los vaivenes políticos locales.

Malena Cejas
Fuente: www.NetNews.com.ar
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