El futuro exportador de la Argentina: una nueva oportunidad?
Por Marcela CristiniEconomista de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) y miembro del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).
En los últimos 21 años Desafío Exportar nos mantuvo muy bien informados sobre los avances y retrocesos de nuestro país en su sector externo. Lamentablemente, el balance de situación muestra logros muy limitados. La Argentina ha mantenido una inserción internacional reducida (aprox. 0,3% del comercio mundial) y ha desaprovechado el impulso del comercio exterior y las inversiones extranjeras directas en su proceso de desarrollo.
Del lado exportador, el valor exportado entre 2005 y 2025 ha oscilado en torno de un promedio de USD 66577 millones (dólares corrientes) exhibiendo un máximo de USD 88268 millones en 2022 (ver Gráfico 1). Nuestro esfuerzo exportador está muy por debajo del observado en los países comparables de la región. En 2025 nuestras exportaciones representaron un 14% de nuestro Producto Bruto Interno, en línea con los resultados de Brasil, pero muy por debajo de Chile, Perú o México. Esta participación alcanza a un 30% en el promedio mundial.

La evolución de las importaciones también es muy importante dado que abastecen de maquinaria y tecnología nueva a nuestras industrias y proveen insumos competitivos a nuestro sector exportador. Entre 2005 y 2025 el valor importado ha estado limitado frecuentemente por políticas restrictivas (cupos de uso de divisas, licencias previas, etc.) orientadas a mantener un saldo positivo del balance comercial que a menudo se utilizó para financiar el consumo interno y para expandir artificialmente la economía. Así, el valor promedio de las importaciones en los últimos 21 años ha sido de USD 58648 millones, con un crecimiento promedio de 7% y, como en el caso exportador, también sujeto a muy importantes fluctuaciones.
En el capítulo de inversiones extranjeras directas nuestro país perdió atractivo para los inversores desde fines de los años 90 y en 2024 representaba tan sólo e 0,1% de los flujos de ingreso mundiales, frente al 3,9% del Brasil o México. Los numerosos episodios de default de deuda externa y “cepos cambiarios” ahuyentaron a las empresas internacionales con un importante éxodo en los últimos años.
Un aspecto positivo de nuestro comercio externo ha sido el mantenimiento de la condición de la Argentina como un “global trader”, es decir, con capacidad de vender a más de 120 países en el mundo. Esta condición no significa que la evolución de nuestro intercambio no siga la dinámica internacional en la que China se ha convertido en la “fábrica del mundo”. Este país ha aumentado sus exportaciones al resto del mundo, revistando en la actualidad como socio principal de los países de América Latina, en especial de Brasil y la Argentina. Así, entre 2005 y 2025 China aumentó su participación como destino de nuestras exportaciones (del 7,8% al 11,2% del valor total exportado), pero sobre todo se transformó en un proveedor principal de nuestras importaciones por detrás de Brasil (pasó del 5,3% al 23,7% de participación, ver Gráfico 2).

La evolución exportadora de la Argentina en el período considerado mostró un aumento anual de su valor del 4% en promedio. Ese incremento refleja años de crecimiento importante derivado del aumento del precio de las commodities agroindustriales (2005-2011) junto con años de reducción del valor exportado debido al desaliento exportador por baja rentabilidad del negocio (sobrevaluación cambiaria de 2012-2015) y a factores climáticos que afectaron los volúmenes de cosecha (2023). Así, el esfuerzo exportador no alcanzó los dos dígitos de crecimiento anual que, como regla general, se considera una condición de despegue para los países en desarrollo.
Otro aspecto clave que marca las limitaciones de los negocios externos de nuestro país es el escaso avance en la diversificación de sus exportaciones. Los productos que exhiben saldos exportadores netos positivos en el período de 2005 a 2025 se concentran en sectores básicos tradicionales de la agroindustria y en algunos productos de la minería (oro). El 84% de las exportaciones netas positivas de 2025 incluyeron las ventas externas de cereales, oleaginosos y sus derivados, carnes, pesca, lácteos, oro y otros minerales, lana, madera, frutas y sus preparados, tabaco, entre los capítulos principales. Los cambios más importantes indican un retroceso exportador de algunas manufacturas asociado al ingreso de China con sus productos a la región latinoamericana que constituía, hasta ese momento, el principal mercado de la Argentina para esos productos. Hasta 2025, las nuevas oportunidades exportadoras se encontraban en una etapa incipiente y no se reflejaban aún en los resultados agregados por capítulo exportador.
Desde el año 2024, una nueva estrategia económica de nuestro país, que incluyó un plan de estabilización y una reforma del Estado como ejes principales, ha reconocido la importancia del comercio y las inversiones internacionales como factores de crecimiento. Con todo, las restricciones impuestas por una situación inicial muy comprometida (con riesgo de una hiperinflación) han dado como resultado un avance de la normalización económica por etapas en el que el objetivo externo ha comenzado a mostrar los primeros logros. En línea con sus objetivos, las autoridades comenzaron por liberar los flujos de importación, reduciendo regulaciones y cargas burocráticas, normalizando los pagos al exterior. Del lado exportador, se han ido reduciendo paulatinamente los derechos de exportación que limitan la rentabilidad exportadora a la vez que distorsionan la señal de precios para las nuevas inversiones. También, como paso muy importante, se avanzó en la atracción de inversores compensando los riesgos históricos de un país muy inestable en su macroeconomía con beneficios fiscales como en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Este régimen ofrece estabilidad normativa, beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios por 30 años a proyectos que cumplan con montos mínimos de inversión en sectores considerados estratégicos. También se proyecta la ampliación del RIGI para inversiones en nuevos sectores que aumenten el valor agregado local.
"las exportaciones de 2025 crecieron un 9,3 y el primer cuatrimestre de 2026 mostró novedades importantes en el patrón exportador"
La credibilidad que se fue ganando a través de estas políticas va mostrando, como ya se mencionó, varios resultados positivos tanto en el comercio exterior como en el ingreso de inversiones directas. En el caso del RIGI hasta mayor de 2026 se han aprobado 15 proyectos que se concentran en minería e hidrocarburos. Además de las contrapartes argentinas, se registran inversiones de empresas de Suiza, Reino Unido, China, Canadá y Australia. En el capítulo del comercio exterior, las exportaciones de 2025 crecieron un 9,3 y el primer cuatrimestre de 2026 mostró novedades importantes en el patrón exportador. Por una parte, las exportaciones argentinas de bienes totalizaron USD 30.820 millones en el primer cuatrimestre del año, equivalente a un incremento de 21,5%. Por otra, la balanza de combustibles muestra un crecimiento de su saldo positivo como consecuencia del aumento de la producción de petróleo. Este resultado aún no muestra el impacto del gas no convencional de Vaca Muerta, que reforzará el cambio en la balanza de combustibles en forma permanente. Se estima un saldo positivo de USD 12000 millones proveniente de este sector para 2026 como resultado del aumento del volumen exportador, pero también por el significativo aumento de los precios internacionales derivado del conflicto entre Irán y Estados Unidos/Israel. En el caso de la industria automotriz, que es la exportación manufacturera más relevante de nuestro país, aunque la balanza se mantiene negativa, el primer cuatrimestre muestra la continuidad en el aumento de las exportaciones, con base en los vehículos para transporte de mercancías. Por último, se debe destacar en el patrón exportador el mantenimiento de la tendencia positiva en las ventas externas de servicios, con sectores muy dinámicos en el caso de los servicios empresariales.
Desde 2024 la tendencia hacia la mejora de nuestro sector externo muestra también un importante progreso en la coordinación público-privada en aspectos regulatorios e impositivos. Hay un camino por recorrer en los temas de costos por deficiencia de infraestructura básica y financiamiento productivo que también figuran en la agenda, pero que requerirán más tiempo para solucionarse.
Frente a un mercado internacional que presenta múltiples desafíos, nuestro país ha buscado sellar acuerdos preferenciales a la vez que se trabaja en abrir las diversas barreras sanitarias y técnicas que pueblan el comercio mundial. La pertenencia a una zona de paz como lo es América Latina y la disponibilidad de una oferta segura de productos basados en recursos naturales y en nuevas tecnologías renueva oportunidades para la Argentina, que esta vez cuenta con una agenda público-privada bien orientada para aprovecharlas.
Fuente: www.NetNews.com.ar
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