La economía rebotó con fuerza en marzo y dejó atrás el bache del verano
El último dato del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) confirmó lo que muchos analistas ya anticipaban: la economía argentina mostró en marzo una fuerte recuperación y comenzó a dejar atrás los meses más complejos del arranque del año.
Según el análisis de Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, la actividad económica creció 5,5% interanual y registró un salto del 3,5% respecto de febrero en la medición desestacionalizada, marcando una de las mayores subas mensuales de los últimos años.
Con este resultado, el primer trimestre del año cerró con un crecimiento acumulado de 1,7% interanual, revirtiendo el retroceso observado en el bimestre enero-febrero, cuando la actividad había mostrado una caída del 0,2%.
Para Cachanosky, los datos de los primeros dos meses del año ya estaban condicionados por factores estacionales. Enero y febrero suelen ser períodos de menor dinamismo debido a las vacaciones y a la desaceleración industrial propia del verano. A eso se sumaron un paro general y dos días hábiles menos, elementos que distorsionaron aún más la lectura de corto plazo.
“Marzo fue el primer mes ‘limpio’ del año y terminó despejando las dudas”, sostiene el economista.
Uno de los aspectos más relevantes del informe no fue solamente el crecimiento agregado, sino también la amplitud de la recuperación. Según destacó Cachanosky, 14 de los 15 sectores de la economía registraron mejoras interanuales, una señal muy distinta a la observada en meses anteriores.
Hasta ahora, el crecimiento venía sostenido principalmente por sectores vinculados al agro y la minería, mientras que actividades clave como la industria y el comercio continuaban mostrando debilidad. Sin embargo, en marzo comenzó a observarse una recuperación más homogénea.
La industria manufacturera creció 4,6%, el comercio avanzó 2,2%, mientras que sectores que ya venían mostrando dinamismo continuaron expandiéndose: energía aumentó 5,7%, minería 16,3% y construcción 7,6%.
Para el economista, esta heterogeneidad previa no debía interpretarse como una anomalía, sino como parte del proceso de transformación de una economía que busca redefinir su matriz productiva tras décadas de fuerte proteccionismo.
El análisis también vincula esta mejora de la actividad con la desaceleración inflacionaria y una mayor estabilidad macroeconómica. Según Cachanosky, con una inflación que comienza a ceder y en un escenario sin fuerte ruido electoral, la demanda de pesos empieza a normalizarse y reaparece gradualmente el consumo.
Durante septiembre y octubre del año pasado, la incertidumbre electoral había provocado una fuerte caída en la demanda de dinero y una aceleración inflacionaria que impactó directamente sobre el poder adquisitivo y el nivel de actividad.
Ahora, con esos meses comenzando a quedar atrás, algunos sectores del mercado interno empiezan a mostrar señales de recuperación.

Fuente: www.NetNews.com.ar
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